Continuación:
Vale, os diré la verdad. Ahora me da igual, ya he vivido mi vida y creo que estoy preparado para contarlo.
Lo de que de repente pudiera ver no fue pura casualidad.
En realidad... bueno, hice un trato con un demonio. El me concedería el sentido de la vista a cambio de...
Bueno, empezare por el principio de mi existencia.
Hace mucho tiempo, en un invierno frío, una noche nevada, en lo alto de una torre nació un niño.
Pero no fue un niño como los demás, si no que tenia un don, un poder especial que se pudo apreciar cuando esa misma noche sobrevivió a un rayo que cayó desde el cielo.
Ese mismo día, Lucifer, el demonio mas terrorífico y poderoso en persona visito a los padres del niño para hacer un trato a cambio de su hijo.
Los padres, se negaron rotundamente a entregar a su hijo, lo que hizo enfurecer al diablo y mal decirles con una promesa, algún día raptaría a su hijo y ellos no podrían evitarlo.
Ambos dos, asustados llevaron a su hijo ante el rey de la corte, para que lo acogiera y protegiera hasta que fuera capaz de cuidarse solo, entonces regresaría con ellos.
El hechicero de lo corte lanzó un hechizo a la torre en la que encerraron al niño para ponerlo a salvo.
Pero cuando el niño tan solo tenía 3 años, Lucifer logro entrar en la torre y abrir una puerta hacia el futuro. El niño, asombrado por la brillante puerta se interno en ella, apareciendo 800 años en el futuro.
Apareció dormido en medio de una carretera de San Francisco. Por desgracia, al viajar por la puerta, con tanta luz, los ojos del niño se cegaron para siempre. Afortunada mente una familia lo acogió y cuidó como si formara parte de ella.
Si, desde el principio de la historia, os habréis dado cuenta de que aquel niño era yo.
Luego viene la segunda parte, pero no la menos importante de mi vida. Tenia casi catorce años.
En la que una tarde...
...una tarde, mientras paseaba por las playas de la ciudad con mi perro, me senté en una roca, separado de todo el gentío.
Estaba pensando como serían las olas del mar, no deseaba mas que ver el color de las olas agitándose. Cuando, de repente, una voz muy convincente, pero terrorífica me susurró al oído:
-Yo puedo darte lo que deseas. Puedo hacer que tus inservibles ojos vuelvan a ver.
Asustado, dije:
-Quien es usted y que quiere...?
-Oh tan solo soy un ser con mucha experiencia en convertir deseos.
En ese momento lo entendí, había dicho un ser no un humano.
Desprendía un calor infernal, y su voz intentaba ser amable, pero aunque no pudiera ver, supe que su expresión era malvada.
-Que quieres de mi?
-Oh, tan solo una pequeña cosa sin importancia.- Respondió el. -te daré lo que desees a cambio de unos pequeñitos poderes, que abundan en tu ser.
Entonces, caí en la cuenta. Lucifer. Era tan solo un bebe cuando apareció delante mio, pero una cosa así jamás se olvida.
Recordé su malvada cara, con su cabello lacio color carmín despeinado, agitándose sobre su cabeza como si estuviera flotando bajo el agua.
-Mi don.- Dije sin saber que lo decía en voz alta.
Sabía lo que quería, lo andaba buscando desde que nací.
Pensé en las posivilidades de poder ver como veía en mi vida anterior.
Hasta entonces el don no había vuelto a servirme de mucho.
-¿Que conseguirás tu con ello?
-Nada mas que un poquito mas de fuerza para poder sobrevivir en mi mundo.
-¿Dolerá?
-¡Que va!, para nada.
Pude notar su cara tranquila y serena, confiado de si mismo.
-Te esperare esta noche a las doce, en el tejado de tu casa. Espero que hayas tomado tu decisión para entonces.
Dicho esto, desapareció.
Esa noche, mientras todos dormían,salí a mi balcón.
Había estado pensando. ¿Le iba a dar algo mio, por algo que yo había perdido por su culpa?
Sabía que para un ciego no iba a ser fácil trepar hasta el tejado. Palpé la pared, había un canalón bien sujeto, que con un poco de suerte, soportaria mi peso.
Salté, aún pensando que era una locura, para mi desgracia, el canalón estaba mojado, y mis manos resbalaron en un intento de subir. Pero, para mi sorpresa, no caí, si no que me eleve flotando en el aire hasta el tejado. Pronto supe que había sido el.
-He tomado mi decisión.-Dije con voz temblorosa.
-Y bien joven humano, ¿cual es?
- Acepto el trato, te daré mi don a cambio de mi vista.
Lucifer soltó una fuerte carcajada maliciosa.
De repente note que mis pies dejaron de tocar el suelo y me elevaba. Un fuerte resplandor invadió mi rostro.
A la mañana siguiente...
Y ya sabéis lo que pasó...
Bueno, el caso es que cometí un terrible error al darle mi don, pues el se ha fortalecido y eso ha hecho que el cause mas destrozos desde entonces:
A provocado fuertes cambios climáticos e inundaciones en el planeta.
Y lo peor de todo, ultima mente caza mas presas pues ninguna puede huir ni resistirse.
El caso, es que no hice tan mal, porque recuperé mi vista y, ahora, dentro de poco, mi don desaparecerá y el demonio será tan débil como antes.
Ahora estoy tumbado en la arena de la playa contemplando como las olas se agitan en su cálida despedida, desee que mis últimos minutos fueran allí, y por eso, pensé con fuerza en el diablo, en derrotarlo y evitar mas perjuicios a los demás.
Sentí que mi mente avandonava mi cuerpo, mientras mi corazón se esforzaba por transmitir mis últimos latidos a alguna parte de mi ser que los echaba de menos y me recordaba que aunque todo hubiera acabado, yo había vivido una larga y feliz vida junto a los mios.
Finalmente, me dejé vencer, cerré los ojos y me encaminé hacia la brillante luz que me esperaba en el horizonte.
Supongo que estas son mis ultimas palabras, y que esta es una forma de decir adiós.
Vi mi vida pasar mientras volaba libremente, vi cada momento feliz y entre ellas, la sonrisa de mi hermana pequeña aquel día inolvidable. En uno de esos últimos recuerdos, pude ver algo que no había vivido, le vi a el, Lucifer. Luchaba cabizbajo y enfurecido, porque mi don le había dejado.
Mi don, voló libre y fugaz mente hacia otro tiempo, otra dimensión en la que encontró a mi sucesor.
Exprimí esta ultima imagen en la que una niña recién nacida, brillaba con intensidad al absorber mi don, y sonreía, como aquella sonrisa que jamas olvidare.
Hola bienvenido a mi blog. Aqui, he escrito algunos cuentos y redacciones que he exprimido a mi inspiracion y mezclado con amor, miedo, tristeza, alegria,animo y esfuerzo.
sábado, 4 de septiembre de 2010
domingo, 29 de agosto de 2010
lo que puede ver un ciego...
Atención, no es lo que parece, pronto descubriréis que la entrada 'lo que puede ver un ciego' no es mas que el principio de una larga historia...
sábado, 17 de abril de 2010
Mi alma en la luna
Layán era una pequeña niña de ojos pardos y melena pelirroja. Era una niña muy enigmática y a veces, un poco rara. Le gustaba vestir con ropas viejas y de colores blancos y crudos. Tenía un tatuaje desde que alcanzaba su memoria. Era el dibujo de una luna gravado en la muñeca izquierda.
Desde pequeña le gustaba estar sola y , cada noche subía a las almenas de su castillo para contemplar la luna. Pero, tenía un secreto, que guardaba con mucha cautela.
La verdad era que cuando era pequeña conoció a un extraño ser. Nunca olvidaría el día en el que lo conoció.
Una noche en la que contemplaba la preciosa luna llena, le pareció ver que su tatuaje brillaba. Entonces, al mirarlo vio algo distinto, algo extraño que no estaba antes. En la luna había dibujada también una niña. Se estremeció al ver que la niña la sonreía y le decía hola. Se dio un pellizco para comprobar que no estaba dormida y cuando volvió a mirar el tatuaje, la niña ya no estaba.
Al mirar la verdadera luna... allí estaba ahora la niña. Layan, asustada, empezó a temblar y cuando la niña que la miraba le tendió la mano se tranquilizó un poco. Al ir a agarrar su mano se dio cuenta de que era blanca como la luna.
Antes de coger la mano del extraño ser miró hacia abajo. Habían 15 metros hacia el suelo, no quería arriesgarse a caer. Cerró los ojos y agarró la mano que la niña le tendía.
Notó que la brisa le acariciaba la cara y al abrir los ojos se encontró sentada en la luna junto a su nueva amiga. Miró hacia abajo y se asusto. La niña le dijo que no mirara hacia abajo y le subió la cabeza para que contemplara algo inmenso y precioso.
Layán se quedó boquiabierta al ver que encima suyo había un cielo lleno de estrellas enormes que brillaban incansablemente.
Al acabar su preciosa expedición por el cielo, de un salto y cerrando los ojos volvió a estar en la almena.
Con el paso del tiempo, continuó viendo a su amiga y le costo mucho darse cuenta que ... no os lo creeréis pero... ¡La niña de la luna era ni mas ni menos su alma!
Un alma brillante que le mostraba lo bueno de la vida y lo feliz que sería.
Después de muchos años ese alma desapareció perdiéndose entre las estrellas , pero le dejó un recuerdo: Las noches de luna llena podría volar por el cielo, libre y brillante, vestida de blanco, como un pedazo de luna que alumbra en los rincones mas oscuros y da calidez a los sentimientos de dolor.
Desde pequeña le gustaba estar sola y , cada noche subía a las almenas de su castillo para contemplar la luna. Pero, tenía un secreto, que guardaba con mucha cautela.
La verdad era que cuando era pequeña conoció a un extraño ser. Nunca olvidaría el día en el que lo conoció.
Una noche en la que contemplaba la preciosa luna llena, le pareció ver que su tatuaje brillaba. Entonces, al mirarlo vio algo distinto, algo extraño que no estaba antes. En la luna había dibujada también una niña. Se estremeció al ver que la niña la sonreía y le decía hola. Se dio un pellizco para comprobar que no estaba dormida y cuando volvió a mirar el tatuaje, la niña ya no estaba.
Al mirar la verdadera luna... allí estaba ahora la niña. Layan, asustada, empezó a temblar y cuando la niña que la miraba le tendió la mano se tranquilizó un poco. Al ir a agarrar su mano se dio cuenta de que era blanca como la luna.
Antes de coger la mano del extraño ser miró hacia abajo. Habían 15 metros hacia el suelo, no quería arriesgarse a caer. Cerró los ojos y agarró la mano que la niña le tendía.
Notó que la brisa le acariciaba la cara y al abrir los ojos se encontró sentada en la luna junto a su nueva amiga. Miró hacia abajo y se asusto. La niña le dijo que no mirara hacia abajo y le subió la cabeza para que contemplara algo inmenso y precioso.
Layán se quedó boquiabierta al ver que encima suyo había un cielo lleno de estrellas enormes que brillaban incansablemente.
Al acabar su preciosa expedición por el cielo, de un salto y cerrando los ojos volvió a estar en la almena.
Con el paso del tiempo, continuó viendo a su amiga y le costo mucho darse cuenta que ... no os lo creeréis pero... ¡La niña de la luna era ni mas ni menos su alma!
Un alma brillante que le mostraba lo bueno de la vida y lo feliz que sería.
Después de muchos años ese alma desapareció perdiéndose entre las estrellas , pero le dejó un recuerdo: Las noches de luna llena podría volar por el cielo, libre y brillante, vestida de blanco, como un pedazo de luna que alumbra en los rincones mas oscuros y da calidez a los sentimientos de dolor.
jueves, 25 de febrero de 2010
Luz de amanecer
(los diálogos de esta historia los he traducido de el idioma de los Tíonos: el tíoc)
Cuenta esta historia, que en tiempos remotos los Ártidos, esclavizaban a los Tíonos ocultándolos en pequeñas cuevas bajo las montañas. Estos, al no recibir la luz del sol, llevaban sus corazones ahogados en amargura. Pero, esta historia también habla, de un muchacho con un corazón fuerte al que aun le quedaban el ánimo y la esperanza de algún día ser libre.
Lo llamaban Sahel, significaba en su idioma, el Tíoc, luz de amanecer. Era buen trabajador, por lo que los mayores de su tribu, le guardaban un gran respeto. Su pelo era de color castaño rojizo y sus labios finos y rosados. En cuanto a sus ojos, no lo se, pues cada vez que le mirabas fijamente los presentaba de un color distinto. Algunos decían que era por su estado de ánimo.
El aun siendo pequeño perdió a su padre en la batalla contra los Ártidos. Todos decían que había muerto por el bien del pueblo, pero dentro de su corazón, sabia que aun seguía con vida.
Algunos mayores a los que tomaban por locos habían asegurado ver a su padre bajar del cielo montado en un caballo alado.
Pero, la historia, comienza ahora:
Era un día como cualquier otro, era la décima vez que iba a recoger agua. Ayudaba a los mas ancianos llevándolos cántaros de agua que recogía de un pequeño pozo que había construido el mismo haciendo un agujero hondísimo en el suelo. Luego, le había atado un palo con una cuerda y metido un cubo, así podía conseguir agua.
Poseía una gran astucia y un don para construir cosas.
A lo que íbamos, iba de camino a la cabaña dé Umitú, el jefe de la tribu, pero no iba solo con la intención de llevarle agua, si no también de pedirle permiso para ir a la "cueva de los sabios". Así la llamaban. Era una cueva a la que se entraba por un resquicio en la pared de la montaña. Allí, todos los antecesores sabios de su tribu hacían cálculos y dibujos de planes de proyectos en la pared.
Entró en la cabaña, no sin antes pedir permiso. Umitú le recibió con alegría.
- Pasa Sahel, aquí eres bien recibido.
-Kara's,(saludó con respeto) vengo a traerte agua y también a...-No le dejó acabar la frase.
-Si, si, ya lo se, quieres ir a la cueva. Me lo llevas pidiendo días.
La entrada a la cueva estaba, tras una cortina, en la casa de Umitú.
este corrió la cortina y invito a pasar a su invitado.
La cueva, tenia el tamaño de una habitación, no muy grande. Las paredes y el techo estaban pitados con colores que representaban figuras. Se podían distinguir búfalos, ciervos y osos; cazadores, sabios haciendo rituales y niños; diseños de armas, puentes y casas.
También se distinguían guerras y batallas en los que salían reflejados los Ártidos.
-Es nuestra historia, la historia que nos hizo llegar aquí.-dijo Umitú- Ahora ha llegado el momento de enseñarte algo.
Umitú condujo a su invitado por toda la sala y se paro delante de una pared.
-es aquí.
-El que?-pero antes de volver a preguntar se dio cuenta.
En la pared que tenia enfrente de el había un dibujo, precioso. La figura representaba a un hombre montado en un caballo con alas.
-Pero... Yo creía que era mentira.
Los sabios lo decían, ahora ya lo sabes.
-Te importaría dejarme solo un momento?
-Por supuesto.-Umitú se retiró dejando unos minutos desahogarse a su invitado.
Estaba confuso, no sabía que pensar. Todas las cosas que le habían contado de su padre...
De pronto oyó un fuerte ruido, los Ártidos volvían. Tenia que huir, como sea, rápido. Los Ártidos destrozaban todo a su paso. Mataban por conseguir esclavos que trabajaran para ellos. Estaba atrapado. Fue entonces cuando se dio cuenta, a trabes de la roca entraba luz era una placa muy fina, podría romperla y huir. La golpeó con una piedra usando todas sus fuerzas. Pero la pared no cedía, miro hacia arriba buscando una solución. Y la encontró, se agarró a una estalactita que hizo temblar la cueva y la pared se rompió. Había llegado el momento, tenia que huir, pero no podía dejar atrás a los suyos. Ya era demasiado tarde. Se escurrió con cuidado por el agujero y echó a correr. No oía ningún ruido, pero sabía que le seguían por su espalda. Se encontró en un oscuro bosque.
Corrió todo lo que pudo hasta que perdió a el enemigo. Se refugió en un pequeño saliente de la montaña, se tapo con unas cuantas ramas y callo rendido.
Cuando despertó deseaba que todo hubiera sido un sueño, pero pronta tuvo que abandonar esa idea. Se encontraba en medio de un espeso bosque. No recordaba haber salido nunca de la cueva. Se sentía distinto, se sentía... ¡LIBRE!
Camino durante horas hasta que empezó a tener hambre.
Se sentó en el suelo, hambriento. De pronto escuchó un leve ruido. Sonaba como...agua. Debía de haber un rió cerca de allí. Siguió el sonido hasta que lo encontró. Se arrodillo y se lavó las manos después bebió agua hasta quedarse satisfecho.
Había calmado su sed pero no su hambre. Se fijó bien en el paisaje y pudo distinguir un nido en la rama de un árbol. Trepo por este y como supuso, encontró huevos. Le servirían de desayuno.
El resto del día lo dedicó a caminar, sin rumbo fijo.
Por la noche, miró las estrellas y soñó.
A mitad de noche le sobresaltó un ruido extraño. Antes de que pudiera darse cuenta le taparon la boca con la mano. Intentó escabullirse pero le fue imposible. La persona que le retenía hizo un gesto de silencio y dijo:
-No temas Sahel, vengo a ayudarte. Me llamo Fosc, hace muchos años pertenecí a tu tribu.
-Como sabes mi nombre?- preguntó todavía asustado.
-Eso ahora no importa he venido a ayudarte. Traigo tropas con migo y tu les guiaras
-Por que?
-debes enfrentarte a los Ártidos.
-Pero yo no se luchar.
-Yo te enseñare.
Y así practicaron hasta el amanecer.
-Ahora ya estás preparado para luchar. Debes recordar que eres poderoso, tu eres capaz de cualquier cosa. Ahora debéis poneros en camino para atacar por la noche, cuando el enemigo este dormido.
Y así , las tropas se prepararon para la lucha por la libertad.
Llegaron a la fortaleza de los Ártidos, era un enorme y oscuro castillo.
La guerra la comenzaron los arqueros, que con sus flechas despertaron al enemigo. Los demás guerreros rodearon las cabañas en las que sus contrincantes dormían para cogerles por sorpresa.
Estos, al salir a por las armas, estaban rodeados, lo que les impedía protegerse. Pero todos llevaban espada. Entonces de la fortaleza empezaron a salir mas guerreros.
Fue una larga y sangrienta lucha. Sahel se había mantenido hasta el momento en pie, como un buen guerrero, tenía estilo, tenia fuerzas y valor. Pero después de largas horas, había llegado el momento: el rey de los Ártidos, el gran Érmes, se dirigía a el con paso firme.
-Vaya, vaya. ¿que tenemos aquí? El niñito de mama se ha escapado de casa.
Los ojos de Sahel se tiñeron de un rojo intenso. Se acercó cauteloso a Érmes y desenvainó su espada.
- Pronto seremos libres. Cuando acabe contigo. -Dicho esto, Sahel se lanzó hacia el poderoso rey de los Ártidos y le intento clavar la espada. Pero este, esquivó el golpe.
Entonces probó a despistarlo haciendo como que daba un golpe por su espalda, pero dándoselo por delante.
El contrincante se dio cuenta de la maniobra y le tiro al suelo. Sahel, crellendo que estaba a punto de morir se arrepintió pensando que por su culpa los Tíonos jamás serian libres. Pero, antes de que Érmes le clavara la espada en el corazón, un caballo alado le dio una coz y le izo perder el equilibrio. El jinete de tan hermoso caballo, llamado Fosc, descargo su reluciente espada de oro sobre el enemigo, que callo rendido y murió.
-Nadie toca a mi hijo- Gritó.
Sahel se levantó, casi incrédulo y abrazó con todas sus fuerzas a su padre.
Al amanecer, las tropas se dirigieron a las montañas para anunciar su victoria.
Pero, dos personas se quedaron.
-Hijo, has de saber que no puedo acompañaros. Me necesitan ahí arriba.-dijo señalando con la vista al cielo.
Sahel asintió con lágrimas en la cara.
- Hijo, para que nunca me olvides, te regalo de mi espada de oro. Pero, has de jurarme una cosa, Cuando te hagas mayor, y solo cuando creas que puedes, debes subir al templo de las nubes y poner la espada en el tesoro dorado. Recuérdalo.
Y así montado en el precioso caballo, subió a las nubes y para despedirse de su preciado hijo, dejo caer un bello resplandor dorado, que cada amanecer aparecía y recordaba a Sahel que su padre se acordaba de el y que siempre, siempre que lo necesitara, el estaría allí para ayudarle.
Cuenta esta historia, que en tiempos remotos los Ártidos, esclavizaban a los Tíonos ocultándolos en pequeñas cuevas bajo las montañas. Estos, al no recibir la luz del sol, llevaban sus corazones ahogados en amargura. Pero, esta historia también habla, de un muchacho con un corazón fuerte al que aun le quedaban el ánimo y la esperanza de algún día ser libre.
Lo llamaban Sahel, significaba en su idioma, el Tíoc, luz de amanecer. Era buen trabajador, por lo que los mayores de su tribu, le guardaban un gran respeto. Su pelo era de color castaño rojizo y sus labios finos y rosados. En cuanto a sus ojos, no lo se, pues cada vez que le mirabas fijamente los presentaba de un color distinto. Algunos decían que era por su estado de ánimo.
El aun siendo pequeño perdió a su padre en la batalla contra los Ártidos. Todos decían que había muerto por el bien del pueblo, pero dentro de su corazón, sabia que aun seguía con vida.
Algunos mayores a los que tomaban por locos habían asegurado ver a su padre bajar del cielo montado en un caballo alado.
Pero, la historia, comienza ahora:
Era un día como cualquier otro, era la décima vez que iba a recoger agua. Ayudaba a los mas ancianos llevándolos cántaros de agua que recogía de un pequeño pozo que había construido el mismo haciendo un agujero hondísimo en el suelo. Luego, le había atado un palo con una cuerda y metido un cubo, así podía conseguir agua.
Poseía una gran astucia y un don para construir cosas.
A lo que íbamos, iba de camino a la cabaña dé Umitú, el jefe de la tribu, pero no iba solo con la intención de llevarle agua, si no también de pedirle permiso para ir a la "cueva de los sabios". Así la llamaban. Era una cueva a la que se entraba por un resquicio en la pared de la montaña. Allí, todos los antecesores sabios de su tribu hacían cálculos y dibujos de planes de proyectos en la pared.
Entró en la cabaña, no sin antes pedir permiso. Umitú le recibió con alegría.
- Pasa Sahel, aquí eres bien recibido.
-Kara's,(saludó con respeto) vengo a traerte agua y también a...-No le dejó acabar la frase.
-Si, si, ya lo se, quieres ir a la cueva. Me lo llevas pidiendo días.
La entrada a la cueva estaba, tras una cortina, en la casa de Umitú.
este corrió la cortina y invito a pasar a su invitado.
La cueva, tenia el tamaño de una habitación, no muy grande. Las paredes y el techo estaban pitados con colores que representaban figuras. Se podían distinguir búfalos, ciervos y osos; cazadores, sabios haciendo rituales y niños; diseños de armas, puentes y casas.
También se distinguían guerras y batallas en los que salían reflejados los Ártidos.
-Es nuestra historia, la historia que nos hizo llegar aquí.-dijo Umitú- Ahora ha llegado el momento de enseñarte algo.
Umitú condujo a su invitado por toda la sala y se paro delante de una pared.
-es aquí.
-El que?-pero antes de volver a preguntar se dio cuenta.
En la pared que tenia enfrente de el había un dibujo, precioso. La figura representaba a un hombre montado en un caballo con alas.
-Pero... Yo creía que era mentira.
Los sabios lo decían, ahora ya lo sabes.
-Te importaría dejarme solo un momento?
-Por supuesto.-Umitú se retiró dejando unos minutos desahogarse a su invitado.
Estaba confuso, no sabía que pensar. Todas las cosas que le habían contado de su padre...
De pronto oyó un fuerte ruido, los Ártidos volvían. Tenia que huir, como sea, rápido. Los Ártidos destrozaban todo a su paso. Mataban por conseguir esclavos que trabajaran para ellos. Estaba atrapado. Fue entonces cuando se dio cuenta, a trabes de la roca entraba luz era una placa muy fina, podría romperla y huir. La golpeó con una piedra usando todas sus fuerzas. Pero la pared no cedía, miro hacia arriba buscando una solución. Y la encontró, se agarró a una estalactita que hizo temblar la cueva y la pared se rompió. Había llegado el momento, tenia que huir, pero no podía dejar atrás a los suyos. Ya era demasiado tarde. Se escurrió con cuidado por el agujero y echó a correr. No oía ningún ruido, pero sabía que le seguían por su espalda. Se encontró en un oscuro bosque.
Corrió todo lo que pudo hasta que perdió a el enemigo. Se refugió en un pequeño saliente de la montaña, se tapo con unas cuantas ramas y callo rendido.
Cuando despertó deseaba que todo hubiera sido un sueño, pero pronta tuvo que abandonar esa idea. Se encontraba en medio de un espeso bosque. No recordaba haber salido nunca de la cueva. Se sentía distinto, se sentía... ¡LIBRE!
Camino durante horas hasta que empezó a tener hambre.
Se sentó en el suelo, hambriento. De pronto escuchó un leve ruido. Sonaba como...agua. Debía de haber un rió cerca de allí. Siguió el sonido hasta que lo encontró. Se arrodillo y se lavó las manos después bebió agua hasta quedarse satisfecho.
Había calmado su sed pero no su hambre. Se fijó bien en el paisaje y pudo distinguir un nido en la rama de un árbol. Trepo por este y como supuso, encontró huevos. Le servirían de desayuno.
El resto del día lo dedicó a caminar, sin rumbo fijo.
Por la noche, miró las estrellas y soñó.
A mitad de noche le sobresaltó un ruido extraño. Antes de que pudiera darse cuenta le taparon la boca con la mano. Intentó escabullirse pero le fue imposible. La persona que le retenía hizo un gesto de silencio y dijo:
-No temas Sahel, vengo a ayudarte. Me llamo Fosc, hace muchos años pertenecí a tu tribu.
-Como sabes mi nombre?- preguntó todavía asustado.
-Eso ahora no importa he venido a ayudarte. Traigo tropas con migo y tu les guiaras
-Por que?
-debes enfrentarte a los Ártidos.
-Pero yo no se luchar.
-Yo te enseñare.
Y así practicaron hasta el amanecer.
-Ahora ya estás preparado para luchar. Debes recordar que eres poderoso, tu eres capaz de cualquier cosa. Ahora debéis poneros en camino para atacar por la noche, cuando el enemigo este dormido.
Y así , las tropas se prepararon para la lucha por la libertad.
Llegaron a la fortaleza de los Ártidos, era un enorme y oscuro castillo.
La guerra la comenzaron los arqueros, que con sus flechas despertaron al enemigo. Los demás guerreros rodearon las cabañas en las que sus contrincantes dormían para cogerles por sorpresa.
Estos, al salir a por las armas, estaban rodeados, lo que les impedía protegerse. Pero todos llevaban espada. Entonces de la fortaleza empezaron a salir mas guerreros.
Fue una larga y sangrienta lucha. Sahel se había mantenido hasta el momento en pie, como un buen guerrero, tenía estilo, tenia fuerzas y valor. Pero después de largas horas, había llegado el momento: el rey de los Ártidos, el gran Érmes, se dirigía a el con paso firme.
-Vaya, vaya. ¿que tenemos aquí? El niñito de mama se ha escapado de casa.
Los ojos de Sahel se tiñeron de un rojo intenso. Se acercó cauteloso a Érmes y desenvainó su espada.
- Pronto seremos libres. Cuando acabe contigo. -Dicho esto, Sahel se lanzó hacia el poderoso rey de los Ártidos y le intento clavar la espada. Pero este, esquivó el golpe.
Entonces probó a despistarlo haciendo como que daba un golpe por su espalda, pero dándoselo por delante.
El contrincante se dio cuenta de la maniobra y le tiro al suelo. Sahel, crellendo que estaba a punto de morir se arrepintió pensando que por su culpa los Tíonos jamás serian libres. Pero, antes de que Érmes le clavara la espada en el corazón, un caballo alado le dio una coz y le izo perder el equilibrio. El jinete de tan hermoso caballo, llamado Fosc, descargo su reluciente espada de oro sobre el enemigo, que callo rendido y murió.
-Nadie toca a mi hijo- Gritó.
Sahel se levantó, casi incrédulo y abrazó con todas sus fuerzas a su padre.
Al amanecer, las tropas se dirigieron a las montañas para anunciar su victoria.
Pero, dos personas se quedaron.
-Hijo, has de saber que no puedo acompañaros. Me necesitan ahí arriba.-dijo señalando con la vista al cielo.
Sahel asintió con lágrimas en la cara.
- Hijo, para que nunca me olvides, te regalo de mi espada de oro. Pero, has de jurarme una cosa, Cuando te hagas mayor, y solo cuando creas que puedes, debes subir al templo de las nubes y poner la espada en el tesoro dorado. Recuérdalo.
Y así montado en el precioso caballo, subió a las nubes y para despedirse de su preciado hijo, dejo caer un bello resplandor dorado, que cada amanecer aparecía y recordaba a Sahel que su padre se acordaba de el y que siempre, siempre que lo necesitara, el estaría allí para ayudarle.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
El vampir sense claus
Aquesta és una història de por i ... Ja m'agradaria començar així, però la història que et vaig a comptar comença així:
En el tossal del castell Jar, el tossal 'embruixat' com el criden per ací, una muntonada de vampirs es trova reunida per un gran motiu. El fill de el compte i la comptessa Draund Drácula ha naixcut hui. Tots s'amuntonen al contorn de la xicoteta criatura. Però qual és la seua sorpresa quan descobrixen que no té cap clau. Com ja sabreu els humans al nàixer no tenen dents, al contrari, els vampirs ja naixen amb els dos claus. A poc a poc els ixen les altres dents.Tots els vampirs es van espantar al veure al xicotet dels Drácula. -No té claus! - cridaven uns.
-Potser li ixen dins d'uns dies- Deien altres.
- Potser és un humà!- Esta, no obstant això va fer que els Drácula es preocuparen més.
- No ets un humá ! Ets el vostre futur líder! Ets el futur Compte Draund Drácula !-Cridá el Compte mes enfadat que mai.
El fill va creixer feliç, en la seva llar. Peró els pares cada vegada es preocupaven mes i mes per els claus del seu xiquet. Als deu anys, com les claus del vampiret no apareixien van decidir portar-ho al savi Sanguinari, el vampir més vell de tots. El sàvia molt.
El savi va fer una espècie de ritual, desperquè els va conduir a una habitació i els va dir que prengueren assentisc.
-És un cas dificil- va aclarir el vell.
-Ha d'haver-hi una solució a este embolic.-Va dir la comtessa.
- N'hi ha- El savi es rasque el nas i va beure un poc de còctel de mosquit.
-Va a dirnosla !-Crit el comte impacient .
-A, ee, si. Hauré de consultar el meu llibre.
- A quina cosa espera!
-Res, res es que... se m'han adormit les cames.
La comtessa li ajude a incorprarse. Seguida ment l'ancià rebusque entre les piles de llibres i fulletjá un vell tom color grana.
-Si, si, el manual diu que podrà recuperar els seus claus si aprén a volar. Serà un costós treball com ja sabreu. Despres deu dirigir-se a les cel•les del castell i aconseguir un clau de...- L'ancià Sanguinari turó el llibre.
- que...?
- De, -va engolir saliba-Darco.
El Darco era una bèstia de 20 metres d'altura , tenia dos caps, les dos amb esmolades dents que mossegaven i esgarraven inclús l'or. Les dues escopien foc. Tènia una llarga cua amb rostes, que utilitzava per a colpejar el seu contrincant. Des de cap a 4.500 anys estava atrapat davall terra. Eixe era el seu llar i ningú tènia res en contra amb això, perquè si algú se'l deia es quedava pres davall terra per a tota l'eternitat.
La comptessa es va quedar de pedra, i despres va dir que ja li donava el mateix que no tinguera dents.
-Peró si no te les seves claus avans de complir els 200 anys, es quedara dormit en un gran somni per a el reste dels seus segles.
En els següents 100 anys els pares li van ensenyar a volar i li van entrenar per a la lluita contra la bèstia. El vampir es va combertir en un valent i fort lluitador. Però un dia va sofrir una forta malaltia, al rebre la llum del sol. Per sort es recuperà als199 anys. Va tornar a entrenar amb son pare i s'encaminá cap a les cel•les, des d'allí va fer un túnel que li va dirigir a les profunditats de la terra.
Després de caminar dies i dies sense parar va descobrir l'entrada d'una cova. Es va disposar a entrar allí dins. Una flamerada de foc li talle el pas. Va decidir que entraria volant, pegat al sostre perquè la bèstia no ho vera.
Al trobar la criatura allí dins amb el seus dos caps, les seues esmolades urpes i la seua llarga cua amb rostes, no va poder fer mes que sorprendre's.
Amb un àgil moviment es va pujar a l'esquena de Darco i li tape els ulls amb una capa. Darco va soltar una flamerada. El xic va donar un fort colp a una estalactita . Esta, durícia palpe la cua de Darco i la clabó al sòl. Faltaven 3 minuts per a complir 200 anys, així que devia ser ràpid. S'agafe als claus de la fera deixant penjant el seu cos.
2 MINUTS!
Va colpejar el clau amb una roca. Darco ho intente mossegar amb l'altre cap. Va donar un puntelló a l'animal i va continuar donant colps al clau, este no se soltava. 1MINUT!
Una de les urpes esmolades de darco ho va tirar a terra, va tornar a pujar, golpeava amb les forces que li quedavan, el clau no es movia. 20,19,18,17...
El clau es movia, 10,9,8... Golpeava amb força, 5,4,3, amb totes les seues forces va donar un estirada i el clau es va soltar, 1,0. L'havia aconseguit, l'havia aconseguit!
Darco va donar un colp a la paret , la cova es derrumbaba i salí corrent.
Al eixir a l'exterior es va donar compte que tènia els seus claus. Tot el món li va aplaudir al veurels i també descobrir el clau de Darco que portaba penjat al coll.
Eixa mateixa nit el comte celebre una festa a què imbito a tots els vampirs.
I allí, davant de tot vampir, anomene el seu fill Comte Drácula.
FI
En el tossal del castell Jar, el tossal 'embruixat' com el criden per ací, una muntonada de vampirs es trova reunida per un gran motiu. El fill de el compte i la comptessa Draund Drácula ha naixcut hui. Tots s'amuntonen al contorn de la xicoteta criatura. Però qual és la seua sorpresa quan descobrixen que no té cap clau. Com ja sabreu els humans al nàixer no tenen dents, al contrari, els vampirs ja naixen amb els dos claus. A poc a poc els ixen les altres dents.Tots els vampirs es van espantar al veure al xicotet dels Drácula. -No té claus! - cridaven uns.
-Potser li ixen dins d'uns dies- Deien altres.
- Potser és un humà!- Esta, no obstant això va fer que els Drácula es preocuparen més.
- No ets un humá ! Ets el vostre futur líder! Ets el futur Compte Draund Drácula !-Cridá el Compte mes enfadat que mai.
El fill va creixer feliç, en la seva llar. Peró els pares cada vegada es preocupaven mes i mes per els claus del seu xiquet. Als deu anys, com les claus del vampiret no apareixien van decidir portar-ho al savi Sanguinari, el vampir més vell de tots. El sàvia molt.
El savi va fer una espècie de ritual, desperquè els va conduir a una habitació i els va dir que prengueren assentisc.
-És un cas dificil- va aclarir el vell.
-Ha d'haver-hi una solució a este embolic.-Va dir la comtessa.
- N'hi ha- El savi es rasque el nas i va beure un poc de còctel de mosquit.
-Va a dirnosla !-Crit el comte impacient .
-A, ee, si. Hauré de consultar el meu llibre.
- A quina cosa espera!
-Res, res es que... se m'han adormit les cames.
La comtessa li ajude a incorprarse. Seguida ment l'ancià rebusque entre les piles de llibres i fulletjá un vell tom color grana.
-Si, si, el manual diu que podrà recuperar els seus claus si aprén a volar. Serà un costós treball com ja sabreu. Despres deu dirigir-se a les cel•les del castell i aconseguir un clau de...- L'ancià Sanguinari turó el llibre.
- que...?
- De, -va engolir saliba-Darco.
El Darco era una bèstia de 20 metres d'altura , tenia dos caps, les dos amb esmolades dents que mossegaven i esgarraven inclús l'or. Les dues escopien foc. Tènia una llarga cua amb rostes, que utilitzava per a colpejar el seu contrincant. Des de cap a 4.500 anys estava atrapat davall terra. Eixe era el seu llar i ningú tènia res en contra amb això, perquè si algú se'l deia es quedava pres davall terra per a tota l'eternitat.
La comptessa es va quedar de pedra, i despres va dir que ja li donava el mateix que no tinguera dents.
-Peró si no te les seves claus avans de complir els 200 anys, es quedara dormit en un gran somni per a el reste dels seus segles.
En els següents 100 anys els pares li van ensenyar a volar i li van entrenar per a la lluita contra la bèstia. El vampir es va combertir en un valent i fort lluitador. Però un dia va sofrir una forta malaltia, al rebre la llum del sol. Per sort es recuperà als199 anys. Va tornar a entrenar amb son pare i s'encaminá cap a les cel•les, des d'allí va fer un túnel que li va dirigir a les profunditats de la terra.
Després de caminar dies i dies sense parar va descobrir l'entrada d'una cova. Es va disposar a entrar allí dins. Una flamerada de foc li talle el pas. Va decidir que entraria volant, pegat al sostre perquè la bèstia no ho vera.
Al trobar la criatura allí dins amb el seus dos caps, les seues esmolades urpes i la seua llarga cua amb rostes, no va poder fer mes que sorprendre's.
Amb un àgil moviment es va pujar a l'esquena de Darco i li tape els ulls amb una capa. Darco va soltar una flamerada. El xic va donar un fort colp a una estalactita . Esta, durícia palpe la cua de Darco i la clabó al sòl. Faltaven 3 minuts per a complir 200 anys, així que devia ser ràpid. S'agafe als claus de la fera deixant penjant el seu cos.
2 MINUTS!
Va colpejar el clau amb una roca. Darco ho intente mossegar amb l'altre cap. Va donar un puntelló a l'animal i va continuar donant colps al clau, este no se soltava. 1MINUT!
Una de les urpes esmolades de darco ho va tirar a terra, va tornar a pujar, golpeava amb les forces que li quedavan, el clau no es movia. 20,19,18,17...
El clau es movia, 10,9,8... Golpeava amb força, 5,4,3, amb totes les seues forces va donar un estirada i el clau es va soltar, 1,0. L'havia aconseguit, l'havia aconseguit!
Darco va donar un colp a la paret , la cova es derrumbaba i salí corrent.
Al eixir a l'exterior es va donar compte que tènia els seus claus. Tot el món li va aplaudir al veurels i també descobrir el clau de Darco que portaba penjat al coll.
Eixa mateixa nit el comte celebre una festa a què imbito a tots els vampirs.
I allí, davant de tot vampir, anomene el seu fill Comte Drácula.
FI
lunes, 23 de noviembre de 2009
Els essers mitológics
Tot va començar quan em van manar fer un treball sobre la mitología per a valenciá. Mai hi había sentit parlar de aixó. Així que vaig anar preguntantme tot el camí que hi seria.
Al arribar a la biblioteca vaig preguntar a la dona que si hi había algun llibre sobre mitologia grega i em va recomanar un llibre gros i groc que hi había en el estant d'amunt del tot. El vaig guardar el llibre en la meva motxilla i em vaig dirigir a casa.
Ja en la meva habitació, vaig traguer el llibre i em vaig adonar que estaba folrat per una capa de terciopel roig. El vaig obrir per la primera página i em vaig trobar amb un lletrer en el que hi posaba am lletres grans: ¡PERILL! Vaig passar la página i em vaig trobar que estaba sense escriure, es més, ¡estaba sense escriure el llibre sencer! De seguida vaig pensar: "¿perque m' adonaria la bibliotecària un llibre sense escriure?". Despres de fulletjar el llibrot vaig descobrir un redolí morat. El vaig mirar fins que em vaig maretjar i vaig tancar els ulls. Cuan els vaig obrir m'encontraba en una platja desserta, ¡no m'el podía creure! Vaig sentir que hi había algù mes ajá entre les roques de la mar, observantme. Hi vaig sentir un cant gloriós i de seguida vaig vore qui era qui entonaba tan melodiosa canço. Aquell cant em tenia imnotizat. Les sirenes eren dones fins al pit i meitat peixos de cintura per abaix.
Menys mal que vaig vore que es apropava un vaisell, que amb el seu chiulet em va desimnotizar. Entonçes vaig vore que les sirenes imnotizaben a tot aquell que sápropava i feíen que s'estampara contra les roques.
Despres vaig eixir correguent i vaig encontrarme, de repent, en una masa blanca. Era tova i escumosa. Eren... ¡les nuvols! Em trovava en el cel ple de nuvols. De colp, vaig sentir un renill de caball.
-Qué...?- Em vaig preguntar .-Com pot ser, que aci dalt hi hagen caballs?
-Es impossible! -De cop vaig vore algo que em va deixar vocabadat.
Era un caball amb ales! Era gran, blanc, hi tenía una crin blava i, com ja us he dit tenía dues grans i hermoses ales blanques.
Es va apropar a mi i va fer moviments indicant que montara en ell, però quan em vaig apropar a ell, va eixir galopant entre nuvols i no hi va regresar.
Despres em vaig trovar en un espes bosc. A la llunyania vaig vore un home barbut. Em vaig alegrar molt de vore que hi había algú mes que jo en aquell malson. Em vaig apropar a ell . Em vaig adonar de que portaba un caball darrere seva i, despres vaig tindre altra opinió. Aquell esser tenía la meitat del cos transformada en un caball. Vaig intentar fugir de aquell esser, pero amb potes de caball anava més apressa que jo. Entonçes se me va acudir una idea. Y si le preguntaba per on era la eixida? Però quan vaig mirar en darere aquell extrany esser, habia desaparegut. Al mirar en davant, el païsatge hi había cambiat. -Ja estem un altra vegada...
Em trovava en un xicotet déssert, a les portes de una ciutat amb el nom de "Teves". Hi había a la porta una gran esfinx. Tenía la part inferior del seu cos com un lleó, el pit i el cap com una dona i dues ales de aguila. De seguida em va proposar una endevinalla i jo la vaig aceptar.
Em va dir:
-Quin es el animal que al mati camina amb cuatre potes, a la vesprada amb dues i a la nit amb tres potes? -Va dir la esfinx.
-Es l'home!- Vaig dir. Entonçes la esfing, plena de rabia, es va anar volant.
Al entrar en aquella ciutat el païssatge va canviar altra vegada. Em vaig trovar en un llaverint, perdut, desolat i amb una miqueta de por, perque acababa de sentir un mugit de bou i, en efecte, allà el tenia, meitat home meitat bou, que em mirava enfadat. Entonçes vaig eixir correguent, i ell darrere meva. Entonces vaig vore una paret en ruines e intentant fugir, aquesta, es va desmoronar cap al minotaure i aquest es va quedar atrapat davall de les pedres. Entonces vaig apareixer en una habitació blanca i amb un diminut punt blau. Despres de marejarme un altra vegada, vaig obrir els ulls i em vaig trovar denou en el meu cuart i vaig mirar el llibrot. Ara, narrava les aventures de un xiquet llist i amb una força increiblement gran, que ha vençut al cant de les sirenes, al minotaure, a l'esfinx i a si mateix.
Al arribar a la biblioteca vaig preguntar a la dona que si hi había algun llibre sobre mitologia grega i em va recomanar un llibre gros i groc que hi había en el estant d'amunt del tot. El vaig guardar el llibre en la meva motxilla i em vaig dirigir a casa.
Ja en la meva habitació, vaig traguer el llibre i em vaig adonar que estaba folrat per una capa de terciopel roig. El vaig obrir per la primera página i em vaig trobar amb un lletrer en el que hi posaba am lletres grans: ¡PERILL! Vaig passar la página i em vaig trobar que estaba sense escriure, es més, ¡estaba sense escriure el llibre sencer! De seguida vaig pensar: "¿perque m' adonaria la bibliotecària un llibre sense escriure?". Despres de fulletjar el llibrot vaig descobrir un redolí morat. El vaig mirar fins que em vaig maretjar i vaig tancar els ulls. Cuan els vaig obrir m'encontraba en una platja desserta, ¡no m'el podía creure! Vaig sentir que hi había algù mes ajá entre les roques de la mar, observantme. Hi vaig sentir un cant gloriós i de seguida vaig vore qui era qui entonaba tan melodiosa canço. Aquell cant em tenia imnotizat. Les sirenes eren dones fins al pit i meitat peixos de cintura per abaix.
Menys mal que vaig vore que es apropava un vaisell, que amb el seu chiulet em va desimnotizar. Entonçes vaig vore que les sirenes imnotizaben a tot aquell que sápropava i feíen que s'estampara contra les roques.
Despres vaig eixir correguent i vaig encontrarme, de repent, en una masa blanca. Era tova i escumosa. Eren... ¡les nuvols! Em trovava en el cel ple de nuvols. De colp, vaig sentir un renill de caball.
-Qué...?- Em vaig preguntar .-Com pot ser, que aci dalt hi hagen caballs?
-Es impossible! -De cop vaig vore algo que em va deixar vocabadat.
Era un caball amb ales! Era gran, blanc, hi tenía una crin blava i, com ja us he dit tenía dues grans i hermoses ales blanques.
Es va apropar a mi i va fer moviments indicant que montara en ell, però quan em vaig apropar a ell, va eixir galopant entre nuvols i no hi va regresar.
Despres em vaig trovar en un espes bosc. A la llunyania vaig vore un home barbut. Em vaig alegrar molt de vore que hi había algú mes que jo en aquell malson. Em vaig apropar a ell . Em vaig adonar de que portaba un caball darrere seva i, despres vaig tindre altra opinió. Aquell esser tenía la meitat del cos transformada en un caball. Vaig intentar fugir de aquell esser, pero amb potes de caball anava més apressa que jo. Entonçes se me va acudir una idea. Y si le preguntaba per on era la eixida? Però quan vaig mirar en darere aquell extrany esser, habia desaparegut. Al mirar en davant, el païsatge hi había cambiat. -Ja estem un altra vegada...
Em trovava en un xicotet déssert, a les portes de una ciutat amb el nom de "Teves". Hi había a la porta una gran esfinx. Tenía la part inferior del seu cos com un lleó, el pit i el cap com una dona i dues ales de aguila. De seguida em va proposar una endevinalla i jo la vaig aceptar.
Em va dir:
-Quin es el animal que al mati camina amb cuatre potes, a la vesprada amb dues i a la nit amb tres potes? -Va dir la esfinx.
-Es l'home!- Vaig dir. Entonçes la esfing, plena de rabia, es va anar volant.
Al entrar en aquella ciutat el païssatge va canviar altra vegada. Em vaig trovar en un llaverint, perdut, desolat i amb una miqueta de por, perque acababa de sentir un mugit de bou i, en efecte, allà el tenia, meitat home meitat bou, que em mirava enfadat. Entonçes vaig eixir correguent, i ell darrere meva. Entonces vaig vore una paret en ruines e intentant fugir, aquesta, es va desmoronar cap al minotaure i aquest es va quedar atrapat davall de les pedres. Entonces vaig apareixer en una habitació blanca i amb un diminut punt blau. Despres de marejarme un altra vegada, vaig obrir els ulls i em vaig trovar denou en el meu cuart i vaig mirar el llibrot. Ara, narrava les aventures de un xiquet llist i amb una força increiblement gran, que ha vençut al cant de les sirenes, al minotaure, a l'esfinx i a si mateix.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Un hivern amb temps d'estiu
Aquella vesprada feia molt de fred. Vaig dessitjar que aqell hivern fora calurós com en altres països.
La mare diu que qui desitja alguna cosa es fa realitat. Vaig tancar la finestra i em vaig gitar al llit.
Eren les 8 de la matinada, hora de alçar-se. També era l'hora en la que tots els matis m'arrupía al llit perque feía molt de fred. Però aquell día
vaig fer el contrari. Vaig sentir ganes de posar els peus descalços al sòl gelat, pero estava calent. Em vaig preguntar si hauríem oblidat apagar
el calefactor la nit abans. Em vaig dirigir a la cuina a per un got de llet bè fresquet.
La mare cuinava, el pare llegia el diari i el meu gemà mirava per la finestra. El pare va anunciar que aquell matí la piscina del municipi estaba oberta.
Yo vaig dir que quina ximpleria que obriren en ple hivern la piscina, pero el meu germà em va dir que mirara per la finestra. Em vaig pujar a la cadira per veure millor el carrer. Hi había un sol gegant i grogenc al cel. Vaig eixir corregent al jardí i vaig notar que hi feìa molta calor, com vaig dessitjar la nit abans. Ens vam posar el vanyador i ens varem encaminar a la platja. Hi feìa tant de calor què quan arrivàrem estavem suant com porcs, aixì que vam agrair mès el vany. Ala platja hi habia un muntó de gent, normal, con la calor que feìa.
Vam passar el dia sencer a la platja: vanyan-nos, prenent el sol, fent castells d'arena...
Hu varem passar de maravella.
Per la nit varem anar a un restorat al que hi anavan tots els estius a sopar. Era gran i bonic. A nosaltres ens agradaven molt les closques que i tenìen a les parets com adorn. Però en compte de xarxes tenìen adorns de nadal. Tambè hi tenía una ampla terraça en la que varem menjar
ous frejits, jamò, pollastre i tot tipus de dolços: turrò, maçapá, tarta de formatge, gelats...
Fou el mijor dìa d'ivern de tota la meva vida.
Al matí següent emb vaig despertar gelat al meu llit. Em vaig preguntar si ens aurìem deixat l'aire acondicionat encès tota la nit.
Al arribar a la cuina la mare cuinava altra vegada, el pare llegìa el diari un altra vegada i el meu germà mirava per la finestra un altra vegada mès.
El pare anuncià que no hauría escola aquell dìa per una fort nevada. Entonçes vaig dir què era una ximplerìa que amb un hivern tan caluròs com aquell nevara. Tots a l'ora em van mirar interrogatius. Vaig mirar per la finestra i de seguida hu vaig entendre tot: els meus somnis m'aurien jugat una mala passada. Però em donava el mateix, perque era dilluns, havía nevat i ...
¡no habìa classe!
La mare diu que qui desitja alguna cosa es fa realitat. Vaig tancar la finestra i em vaig gitar al llit.
Eren les 8 de la matinada, hora de alçar-se. També era l'hora en la que tots els matis m'arrupía al llit perque feía molt de fred. Però aquell día
vaig fer el contrari. Vaig sentir ganes de posar els peus descalços al sòl gelat, pero estava calent. Em vaig preguntar si hauríem oblidat apagar
el calefactor la nit abans. Em vaig dirigir a la cuina a per un got de llet bè fresquet.
La mare cuinava, el pare llegia el diari i el meu gemà mirava per la finestra. El pare va anunciar que aquell matí la piscina del municipi estaba oberta.
Yo vaig dir que quina ximpleria que obriren en ple hivern la piscina, pero el meu germà em va dir que mirara per la finestra. Em vaig pujar a la cadira per veure millor el carrer. Hi había un sol gegant i grogenc al cel. Vaig eixir corregent al jardí i vaig notar que hi feìa molta calor, com vaig dessitjar la nit abans. Ens vam posar el vanyador i ens varem encaminar a la platja. Hi feìa tant de calor què quan arrivàrem estavem suant com porcs, aixì que vam agrair mès el vany. Ala platja hi habia un muntó de gent, normal, con la calor que feìa.
Vam passar el dia sencer a la platja: vanyan-nos, prenent el sol, fent castells d'arena...
Hu varem passar de maravella.
Per la nit varem anar a un restorat al que hi anavan tots els estius a sopar. Era gran i bonic. A nosaltres ens agradaven molt les closques que i tenìen a les parets com adorn. Però en compte de xarxes tenìen adorns de nadal. Tambè hi tenía una ampla terraça en la que varem menjar
ous frejits, jamò, pollastre i tot tipus de dolços: turrò, maçapá, tarta de formatge, gelats...
Fou el mijor dìa d'ivern de tota la meva vida.
Al matí següent emb vaig despertar gelat al meu llit. Em vaig preguntar si ens aurìem deixat l'aire acondicionat encès tota la nit.
Al arribar a la cuina la mare cuinava altra vegada, el pare llegìa el diari un altra vegada i el meu germà mirava per la finestra un altra vegada mès.
El pare anuncià que no hauría escola aquell dìa per una fort nevada. Entonçes vaig dir què era una ximplerìa que amb un hivern tan caluròs com aquell nevara. Tots a l'ora em van mirar interrogatius. Vaig mirar per la finestra i de seguida hu vaig entendre tot: els meus somnis m'aurien jugat una mala passada. Però em donava el mateix, perque era dilluns, havía nevat i ...
¡no habìa classe!
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