jueves, 25 de febrero de 2010

Luz de amanecer

(los diálogos de esta historia los he traducido de el idioma de los Tíonos: el tíoc)

Cuenta esta historia, que en tiempos remotos los Ártidos, esclavizaban a los Tíonos ocultándolos en pequeñas cuevas bajo las montañas. Estos, al no recibir la luz del sol, llevaban sus corazones ahogados en amargura. Pero, esta historia también habla, de un muchacho con un corazón fuerte al que aun le quedaban el ánimo y la esperanza de algún día ser libre.

Lo llamaban Sahel, significaba en su idioma, el Tíoc, luz de amanecer. Era buen trabajador, por lo que los mayores de su tribu, le guardaban un gran respeto. Su pelo era de color castaño rojizo y sus labios finos y rosados. En cuanto a sus ojos, no lo se, pues cada vez que le mirabas fijamente los presentaba de un color distinto. Algunos decían que era por su estado de ánimo.
El aun siendo pequeño perdió a su padre en la batalla contra los Ártidos. Todos decían que había muerto por el bien del pueblo, pero dentro de su corazón, sabia que aun seguía con vida.
Algunos mayores a los que tomaban por locos habían asegurado ver a su padre bajar del cielo montado en un caballo alado.

Pero, la historia, comienza ahora:

Era un día como cualquier otro, era la décima vez que iba a recoger agua. Ayudaba a los mas ancianos llevándolos cántaros de agua que recogía de un pequeño pozo que había construido el mismo haciendo un agujero hondísimo en el suelo. Luego, le había atado un palo con una cuerda y metido un cubo, así podía conseguir agua.
Poseía una gran astucia y un don para construir cosas.
A lo que íbamos, iba de camino a la cabaña dé Umitú, el jefe de la tribu, pero no iba solo con la intención de llevarle agua, si no también de pedirle permiso para ir a la "cueva de los sabios". Así la llamaban. Era una cueva a la que se entraba por un resquicio en la pared de la montaña. Allí, todos los antecesores sabios de su tribu hacían cálculos y dibujos de planes de proyectos en la pared.
Entró en la cabaña, no sin antes pedir permiso. Umitú le recibió con alegría.

- Pasa Sahel, aquí eres bien recibido.
-Kara's,(saludó con respeto) vengo a traerte agua y también a...-No le dejó acabar la frase.
-Si, si, ya lo se, quieres ir a la cueva. Me lo llevas pidiendo días.


La entrada a la cueva estaba, tras una cortina, en la casa de Umitú.
este corrió la cortina y invito a pasar a su invitado.

La cueva, tenia el tamaño de una habitación, no muy grande. Las paredes y el techo estaban pitados con colores que representaban figuras. Se podían distinguir búfalos, ciervos y osos; cazadores, sabios haciendo rituales y niños; diseños de armas, puentes y casas.
También se distinguían guerras y batallas en los que salían reflejados los Ártidos.

-Es nuestra historia, la historia que nos hizo llegar aquí.-dijo Umitú- Ahora ha llegado el momento de enseñarte algo.

Umitú condujo a su invitado por toda la sala y se paro delante de una pared.
-es aquí.
-El que?-pero antes de volver a preguntar se dio cuenta.
En la pared que tenia enfrente de el había un dibujo, precioso. La figura representaba a un hombre montado en un caballo con alas.

-Pero... Yo creía que era mentira.
Los sabios lo decían, ahora ya lo sabes.
-Te importaría dejarme solo un momento?
-Por supuesto.-Umitú se retiró dejando unos minutos desahogarse a su invitado.
Estaba confuso, no sabía que pensar. Todas las cosas que le habían contado de su padre...
De pronto oyó un fuerte ruido, los Ártidos volvían. Tenia que huir, como sea, rápido. Los Ártidos destrozaban todo a su paso. Mataban por conseguir esclavos que trabajaran para ellos. Estaba atrapado. Fue entonces cuando se dio cuenta, a trabes de la roca entraba luz era una placa muy fina, podría romperla y huir. La golpeó con una piedra usando todas sus fuerzas. Pero la pared no cedía, miro hacia arriba buscando una solución. Y la encontró, se agarró a una estalactita que hizo temblar la cueva y la pared se rompió. Había llegado el momento, tenia que huir, pero no podía dejar atrás a los suyos. Ya era demasiado tarde. Se escurrió con cuidado por el agujero y echó a correr. No oía ningún ruido, pero sabía que le seguían por su espalda. Se encontró en un oscuro bosque.

Corrió todo lo que pudo hasta que perdió a el enemigo. Se refugió en un pequeño saliente de la montaña, se tapo con unas cuantas ramas y callo rendido.

Cuando despertó deseaba que todo hubiera sido un sueño, pero pronta tuvo que abandonar esa idea. Se encontraba en medio de un espeso bosque. No recordaba haber salido nunca de la cueva. Se sentía distinto, se sentía... ¡LIBRE!
Camino durante horas hasta que empezó a tener hambre.
Se sentó en el suelo, hambriento. De pronto escuchó un leve ruido. Sonaba como...agua. Debía de haber un rió cerca de allí. Siguió el sonido hasta que lo encontró. Se arrodillo y se lavó las manos después bebió agua hasta quedarse satisfecho.
Había calmado su sed pero no su hambre. Se fijó bien en el paisaje y pudo distinguir un nido en la rama de un árbol. Trepo por este y como supuso, encontró huevos. Le servirían de desayuno.


El resto del día lo dedicó a caminar, sin rumbo fijo.

Por la noche, miró las estrellas y soñó.
A mitad de noche le sobresaltó un ruido extraño. Antes de que pudiera darse cuenta le taparon la boca con la mano. Intentó escabullirse pero le fue imposible. La persona que le retenía hizo un gesto de silencio y dijo:
-No temas Sahel, vengo a ayudarte. Me llamo Fosc, hace muchos años pertenecí a tu tribu.
-Como sabes mi nombre?- preguntó todavía asustado.
-Eso ahora no importa he venido a ayudarte. Traigo tropas con migo y tu les guiaras
-Por que?
-debes enfrentarte a los Ártidos.
-Pero yo no se luchar.
-Yo te enseñare.
Y así practicaron hasta el amanecer.
-Ahora ya estás preparado para luchar. Debes recordar que eres poderoso, tu eres capaz de cualquier cosa. Ahora debéis poneros en camino para atacar por la noche, cuando el enemigo este dormido.

Y así , las tropas se prepararon para la lucha por la libertad.
Llegaron a la fortaleza de los Ártidos, era un enorme y oscuro castillo.
La guerra la comenzaron los arqueros, que con sus flechas despertaron al enemigo. Los demás guerreros rodearon las cabañas en las que sus contrincantes dormían para cogerles por sorpresa.

Estos, al salir a por las armas, estaban rodeados, lo que les impedía protegerse. Pero todos llevaban espada. Entonces de la fortaleza empezaron a salir mas guerreros.

Fue una larga y sangrienta lucha. Sahel se había mantenido hasta el momento en pie, como un buen guerrero, tenía estilo, tenia fuerzas y valor. Pero después de largas horas, había llegado el momento: el rey de los Ártidos, el gran Érmes, se dirigía a el con paso firme.
-Vaya, vaya. ¿que tenemos aquí? El niñito de mama se ha escapado de casa.
Los ojos de Sahel se tiñeron de un rojo intenso. Se acercó cauteloso a Érmes y desenvainó su espada.
- Pronto seremos libres. Cuando acabe contigo. -Dicho esto, Sahel se lanzó hacia el poderoso rey de los Ártidos y le intento clavar la espada. Pero este, esquivó el golpe.
Entonces probó a despistarlo haciendo como que daba un golpe por su espalda, pero dándoselo por delante.

El contrincante se dio cuenta de la maniobra y le tiro al suelo. Sahel, crellendo que estaba a punto de morir se arrepintió pensando que por su culpa los Tíonos jamás serian libres. Pero, antes de que Érmes le clavara la espada en el corazón, un caballo alado le dio una coz y le izo perder el equilibrio. El jinete de tan hermoso caballo, llamado Fosc, descargo su reluciente espada de oro sobre el enemigo, que callo rendido y murió.

-Nadie toca a mi hijo- Gritó.
Sahel se levantó, casi incrédulo y abrazó con todas sus fuerzas a su padre.

Al amanecer, las tropas se dirigieron a las montañas para anunciar su victoria.
Pero, dos personas se quedaron.

-Hijo, has de saber que no puedo acompañaros. Me necesitan ahí arriba.-dijo señalando con la vista al cielo.
Sahel asintió con lágrimas en la cara.

- Hijo, para que nunca me olvides, te regalo de mi espada de oro. Pero, has de jurarme una cosa, Cuando te hagas mayor, y solo cuando creas que puedes, debes subir al templo de las nubes y poner la espada en el tesoro dorado. Recuérdalo.
Y así montado en el precioso caballo, subió a las nubes y para despedirse de su preciado hijo, dejo caer un bello resplandor dorado, que cada amanecer aparecía y recordaba a Sahel que su padre se acordaba de el y que siempre, siempre que lo necesitara, el estaría allí para ayudarle.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

El vampir sense claus

Aquesta és una història de por i ... Ja m'agradaria començar així, però la història que et vaig a comptar comença així:

En el tossal del castell Jar, el tossal 'embruixat' com el criden per ací, una muntonada de vampirs es trova reunida per un gran motiu. El fill de el compte i la comptessa Draund Drácula ha naixcut hui. Tots s'amuntonen al contorn de la xicoteta criatura. Però qual és la seua sorpresa quan descobrixen que no té cap clau. Com ja sabreu els humans al nàixer no tenen dents, al contrari, els vampirs ja naixen amb els dos claus. A poc a poc els ixen les altres dents.Tots els vampirs es van espantar al veure al xicotet dels Drácula. -No té claus! - cridaven uns.
-Potser li ixen dins d'uns dies- Deien altres.
- Potser és un humà!- Esta, no obstant això va fer que els Drácula es preocuparen més.
- No ets un humá ! Ets el vostre futur líder! Ets el futur Compte Draund Drácula !-Cridá el Compte mes enfadat que mai.

El fill va creixer feliç, en la seva llar. Peró els pares cada vegada es preocupaven mes i mes per els claus del seu xiquet. Als deu anys, com les claus del vampiret no apareixien van decidir portar-ho al savi Sanguinari, el vampir més vell de tots. El sàvia molt.
El savi va fer una espècie de ritual, desperquè els va conduir a una habitació i els va dir que prengueren assentisc.
-És un cas dificil- va aclarir el vell.
-Ha d'haver-hi una solució a este embolic.-Va dir la comtessa.
- N'hi ha- El savi es rasque el nas i va beure un poc de còctel de mosquit.
-Va a dirnosla !-Crit el comte impacient .
-A, ee, si. Hauré de consultar el meu llibre.
- A quina cosa espera!
-Res, res es que... se m'han adormit les cames.
La comtessa li ajude a incorprarse. Seguida ment l'ancià rebusque entre les piles de llibres i fulletjá un vell tom color grana.
-Si, si, el manual diu que podrà recuperar els seus claus si aprén a volar. Serà un costós treball com ja sabreu. Despres deu dirigir-se a les cel•les del castell i aconseguir un clau de...- L'ancià Sanguinari turó el llibre.
- que...?
- De, -va engolir saliba-Darco.
El Darco era una bèstia de 20 metres d'altura , tenia dos caps, les dos amb esmolades dents que mossegaven i esgarraven inclús l'or. Les dues escopien foc. Tènia una llarga cua amb rostes, que utilitzava per a colpejar el seu contrincant. Des de cap a 4.500 anys estava atrapat davall terra. Eixe era el seu llar i ningú tènia res en contra amb això, perquè si algú se'l deia es quedava pres davall terra per a tota l'eternitat.
La comptessa es va quedar de pedra, i despres va dir que ja li donava el mateix que no tinguera dents.
-Peró si no te les seves claus avans de complir els 200 anys, es quedara dormit en un gran somni per a el reste dels seus segles.

En els següents 100 anys els pares li van ensenyar a volar i li van entrenar per a la lluita contra la bèstia. El vampir es va combertir en un valent i fort lluitador. Però un dia va sofrir una forta malaltia, al rebre la llum del sol. Per sort es recuperà als199 anys. Va tornar a entrenar amb son pare i s'encaminá cap a les cel•les, des d'allí va fer un túnel que li va dirigir a les profunditats de la terra.
Després de caminar dies i dies sense parar va descobrir l'entrada d'una cova. Es va disposar a entrar allí dins. Una flamerada de foc li talle el pas. Va decidir que entraria volant, pegat al sostre perquè la bèstia no ho vera.
Al trobar la criatura allí dins amb el seus dos caps, les seues esmolades urpes i la seua llarga cua amb rostes, no va poder fer mes que sorprendre's.
Amb un àgil moviment es va pujar a l'esquena de Darco i li tape els ulls amb una capa. Darco va soltar una flamerada. El xic va donar un fort colp a una estalactita . Esta, durícia palpe la cua de Darco i la clabó al sòl. Faltaven 3 minuts per a complir 200 anys, així que devia ser ràpid. S'agafe als claus de la fera deixant penjant el seu cos.
2 MINUTS!
Va colpejar el clau amb una roca. Darco ho intente mossegar amb l'altre cap. Va donar un puntelló a l'animal i va continuar donant colps al clau, este no se soltava. 1MINUT!
Una de les urpes esmolades de darco ho va tirar a terra, va tornar a pujar, golpeava amb les forces que li quedavan, el clau no es movia. 20,19,18,17...
El clau es movia, 10,9,8... Golpeava amb força, 5,4,3, amb totes les seues forces va donar un estirada i el clau es va soltar, 1,0. L'havia aconseguit, l'havia aconseguit!
Darco va donar un colp a la paret , la cova es derrumbaba i salí corrent.

Al eixir a l'exterior es va donar compte que tènia els seus claus. Tot el món li va aplaudir al veurels i també descobrir el clau de Darco que portaba penjat al coll.

Eixa mateixa nit el comte celebre una festa a què imbito a tots els vampirs.
I allí, davant de tot vampir, anomene el seu fill Comte Drácula.

FI

lunes, 23 de noviembre de 2009

Els essers mitológics


Tot va començar quan em van manar fer un treball sobre la mitología per a valenciá. Mai hi había sentit parlar de aixó. Així que vaig anar preguntantme tot el camí que hi seria.
Al arribar a la biblioteca vaig preguntar a la dona que si hi había algun llibre sobre mitologia grega i em va recomanar un llibre gros i groc que hi había en el estant d'amunt del tot. El vaig guardar el llibre en la meva motxilla i em vaig dirigir a casa.

Ja en la meva habitació, vaig traguer el llibre i em vaig adonar que estaba folrat per una capa de terciopel roig. El vaig obrir per la primera página i em vaig trobar amb un lletrer en el que hi posaba am lletres grans: ¡PERILL! Vaig passar la página i em vaig trobar que estaba sense escriure, es més, ¡estaba sense escriure el llibre sencer! De seguida vaig pensar: "¿perque m' adonaria la bibliotecària un llibre sense escriure?". Despres de fulletjar el llibrot vaig descobrir un redolí morat. El vaig mirar fins que em vaig maretjar i vaig tancar els ulls. Cuan els vaig obrir m'encontraba en una platja desserta, ¡no m'el podía creure! Vaig sentir que hi había algù mes ajá entre les roques de la mar, observantme. Hi vaig sentir un cant gloriós i de seguida vaig vore qui era qui entonaba tan melodiosa canço. Aquell cant em tenia imnotizat. Les sirenes eren dones fins al pit i meitat peixos de cintura per abaix.

Menys mal que vaig vore que es apropava un vaisell, que amb el seu chiulet em va desimnotizar. Entonçes vaig vore que les sirenes imnotizaben a tot aquell que sápropava i feíen que s'estampara contra les roques.
Despres vaig eixir correguent i vaig encontrarme, de repent, en una masa blanca. Era tova i escumosa. Eren... ¡les nuvols! Em trovava en el cel ple de nuvols. De colp, vaig sentir un renill de caball.
-Qué...?- Em vaig preguntar .-Com pot ser, que aci dalt hi hagen caballs?
-Es impossible! -De cop vaig vore algo que em va deixar vocabadat.


Era un caball amb ales! Era gran, blanc, hi tenía una crin blava i, com ja us he dit tenía dues grans i hermoses ales blanques.
Es va apropar a mi i va fer moviments indicant que montara en ell, però quan em vaig apropar a ell, va eixir galopant entre nuvols i no hi va regresar.
Despres em vaig trovar en un espes bosc. A la llunyania vaig vore un home barbut. Em vaig alegrar molt de vore que hi había algú mes que jo en aquell malson. Em vaig apropar a ell . Em vaig adonar de que portaba un caball darrere seva i, despres vaig tindre altra opinió. Aquell esser tenía la meitat del cos transformada en un caball. Vaig intentar fugir de aquell esser, pero amb potes de caball anava més apressa que jo. Entonçes se me va acudir una idea. Y si le preguntaba per on era la eixida? Però quan vaig mirar en darere aquell extrany esser, habia desaparegut. Al mirar en davant, el païsatge hi había cambiat. -Ja estem un altra vegada...
Em trovava en un xicotet déssert, a les portes de una ciutat amb el nom de "Teves". Hi había a la porta una gran esfinx. Tenía la part inferior del seu cos com un lleó, el pit i el cap com una dona i dues ales de aguila. De seguida em va proposar una endevinalla i jo la vaig aceptar.

Em va dir:
-Quin es el animal que al mati camina amb cuatre potes, a la vesprada amb dues i a la nit amb tres potes? -Va dir la esfinx.
-Es l'home!- Vaig dir. Entonçes la esfing, plena de rabia, es va anar volant.

Al entrar en aquella ciutat el païssatge va canviar altra vegada. Em vaig trovar en un llaverint, perdut, desolat i amb una miqueta de por, perque acababa de sentir un mugit de bou i, en efecte, allà el tenia, meitat home meitat bou, que em mirava enfadat. Entonçes vaig eixir correguent, i ell darrere meva. Entonces vaig vore una paret en ruines e intentant fugir, aquesta, es va desmoronar cap al minotaure i aquest es va quedar atrapat davall de les pedres. Entonces vaig apareixer en una habitació blanca i amb un diminut punt blau. Despres de marejarme un altra vegada, vaig obrir els ulls i em vaig trovar denou en el meu cuart i vaig mirar el llibrot. Ara, narrava les aventures de un xiquet llist i amb una força increiblement gran, que ha vençut al cant de les sirenes, al minotaure, a l'esfinx i a si mateix.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Un hivern amb temps d'estiu

Aquella vesprada feia molt de fred. Vaig dessitjar que aqell hivern fora calurós com en altres països.
La mare diu que qui desitja alguna cosa es fa realitat. Vaig tancar la finestra i em vaig gitar al llit.

Eren les 8 de la matinada, hora de alçar-se. També era l'hora en la que tots els matis m'arrupía al llit perque feía molt de fred. Però aquell día
vaig fer el contrari. Vaig sentir ganes de posar els peus descalços al sòl gelat, pero estava calent. Em vaig preguntar si hauríem oblidat apagar
el calefactor la nit abans. Em vaig dirigir a la cuina a per un got de llet bè fresquet.
La mare cuinava, el pare llegia el diari i el meu gemà mirava per la finestra. El pare va anunciar que aquell matí la piscina del municipi estaba oberta.
Yo vaig dir que quina ximpleria que obriren en ple hivern la piscina, pero el meu germà em va dir que mirara per la finestra. Em vaig pujar a la cadira per veure millor el carrer. Hi había un sol gegant i grogenc al cel. Vaig eixir corregent al jardí i vaig notar que hi feìa molta calor, com vaig dessitjar la nit abans. Ens vam posar el vanyador i ens varem encaminar a la platja. Hi feìa tant de calor què quan arrivàrem estavem suant com porcs, aixì que vam agrair mès el vany. Ala platja hi habia un muntó de gent, normal, con la calor que feìa.
Vam passar el dia sencer a la platja: vanyan-nos, prenent el sol, fent castells d'arena...
Hu varem passar de maravella.
Per la nit varem anar a un restorat al que hi anavan tots els estius a sopar. Era gran i bonic. A nosaltres ens agradaven molt les closques que i tenìen a les parets com adorn. Però en compte de xarxes tenìen adorns de nadal. Tambè hi tenía una ampla terraça en la que varem menjar
ous frejits, jamò, pollastre i tot tipus de dolços: turrò, maçapá, tarta de formatge, gelats...
Fou el mijor dìa d'ivern de tota la meva vida.

Al matí següent emb vaig despertar gelat al meu llit. Em vaig preguntar si ens aurìem deixat l'aire acondicionat encès tota la nit.
Al arribar a la cuina la mare cuinava altra vegada, el pare llegìa el diari un altra vegada i el meu germà mirava per la finestra un altra vegada mès.
El pare anuncià que no hauría escola aquell dìa per una fort nevada. Entonçes vaig dir què era una ximplerìa que amb un hivern tan caluròs com aquell nevara. Tots a l'ora em van mirar interrogatius. Vaig mirar per la finestra i de seguida hu vaig entendre tot: els meus somnis m'aurien jugat una mala passada. Però em donava el mateix, perque era dilluns, havía nevat i ...
¡no habìa classe!

viernes, 23 de octubre de 2009

Lo que puede ver un ciego

Para mi, todo fue siempre oscuro y descolorido.
Escuchaba cada sonido y cada ruido que emitía el mundo.
Pero, por mas que lo intentaba, no conseguía ver a aquel que lo interpretaba.

Si, yo era ciego y cuantas mas veces oía esta frase, menos sentido tenia todo para mi. Me decían como eran aquellas cosas que no veía y con el paso del tiempo termine acostumbrándome a ellas.
Las palpaba y las reconocía.

Me hablaban de ellas como si no supiera que existían. Pero los limites de mi imanación nunca se terminaban.

Cada vez que me sentaba en mi cama, por la noche, recordaba todo lo que me habían descrito y me imaginava todas esas cosas. Me imaginava todos los colores, los objetos y las personas que los demás veían.
Soñaba que todos ellos venían hacia mi y yo los sentía. Sentía la viveza de los colores, y brillando estaban cada vez que los recordaba.
Yo sentía la ilusión de ver mis ojos sumergidos en los preciosos tonos que el mundo había creado y que ocultaba para mi.
Me hablaban de cada color como si tuviera sentido pero para mi no lo tenia. Si me enseñaban una película , no podía admirarla; si yo tocaba una tela, no distinguía su colorido.

Así que cuanto menos veía mas grande era mi imanación y mi esperanza de poder verlo todo.
Me sentía vacío, como si quedara algo que descubrir ,pero yo nunca lo entendía.


Pero una mañana, el mundo dio una vuelta y todo cambio.



Eran las 7 en punto de la mañana, exactamente. Bostece y me frote los ojos con las manos. Me incline hacia delante y me mire en el espejo. Un momento... ¡me mire en el espejo!
Era verdad, no un sueño ni ninguna alucinación. Empecé a gritar y mi padre vino a verme. ¡Era increíble, podía verle!
Todo era tan maravilloso cuando se veía. Podía ver los colores y experimentar con ellos.

Aquella tarde fue la mejor de mi vida.

Después de la fiesta que organizaron en mi honor, salí a dar un paseo. Sentía el deseo de poder ver como era el mundo, que aguardaba ahí fuera.
Allí todo era perfecto, hacia frío, pero hacia mi vino una brisa cálida que me arropó.

Me senté en un banco y miré las hojas, que bailaban con el viento; olí las flores y tiré migajas de el pan que sobro en la cena a los pájaros que tiempo antes no pude ver. Era como si se hubiera despertado otro sentimiento en mí. Pensé que jamás había visto la expresión de felicidad en ningún rostro. Pero hoy pude verla.
Era la sonrisa de mi hermana pequeña, me la había dedicado a mí, con toda la alegría y cariño del mundo. Pude verla y también sentirla porque se metió en un hueco de mi alma y no salió de mi jamás. Me volví a casa, empezaba a oscurecer y no quería pillar un resfriado. Por la noche me desperté sobresaltado.
Había tormenta. Mire por la ventana, todo estaba oscuro, pero, iluminado por la luz de la luna, todo era mas bonito. Los enormes rayos dejaban paso para que los truenos sonaran detrás de ellos. Para mis ojos, era un espectáculo encantador.

Pasaron los meses, y después de ellos los años. Ahora soy viejo, y he vivido mi vida. He cumplido mi sueño, el de verme sumergido en los colores del mundo, que hace mucho tiempo no podía ver..

viernes, 2 de octubre de 2009

La mansión oscura...


Era una mansión oscura y tenebrosa, en la que nunca asomaba la luz del sol. Todas las noches se oían gritos y fuertes pisadas que hacían crujir el suelo. Pero nadie se atrevía a acercarse, pues cada persona que entraba allí salía loco o peor aún, no salía nunca.

Yo, estaba a punto de llamar a la puerta de aquella casa, junto con mi mejor enemigo Steen.
Os preguntareis como sucedió esto, así que retrocederemos un poco...

Era por la tarde casi oscureciendo, cuando decidí salir a lucir mi disfraz. Si, era halloween y aquella noche iba a salir a por caramelos. Pero hubo un contratiempo, justo la casa en la que tropecé con un gnomo de jardín y se me cayó un huevo al umbral era la de mi peor enemigo, Steen. Se enfadó tanto, que me arreó una patada tan fuerte que me dejó inmóvil unos instantes. Se acercó a mi con intención de pegarme, pero me dijo que tenía un problema y que si le ayudaba a solucionarlo no me haría un solo rasguño.
De mala gana acepté y le pregunté que pasaba. Me dijo que los de su clase le tomaban por gallina y se burlaban de el. Que debía demostrarles que era fuerte y valiente, y sobre todo, mejor que ellos.
Le propuse que llamara a la puerta de la mansión oscura delante de las narices de los de su clase.
Y me contesto:"¿que llame, o que llamemos?'' Y el muy burro me llevó a llamar con el.
Nos paramos delante de la puerta del jardín de la mansión. Los demás niños dieron un paso atrás e imitaron el canto de la gallina.
Steen aseguró haber visto una sombra en una de las ventanas del segundo piso, que ahora hacía un estrepitoso ruido. Como la puerta no tenía timbre llamamos con la anilla. Al tercer golpe la puerta se abrió y salió una viejecilla que se acercó a nosotros con paso lento. Pudimos comprobar que tenía la cara pálida unas grandes ojeras y una cicatriz en la mejilla derecha. Llevaba el pelo recogido en un moño y iba vestida con un traje de seda blanca. Le di la mano en señal de saludo pero, ¡ Horror! ¡me quede con su mano! ¡Se le había caído!
Corrimos por el salón aterrorizados y yo me tropecé con la pata de una silla. Entonces la vieja me cogió por el cuello de la camisa y me elevó. Steen me miro un momento, luego miró la puerta y final mente huyó y no volvió para ayudarme. No recuerdo lo que me hizo la vieja, solo que ahora, zombi que soy ,vago por los pasillos de la mansión esperando a que en halloween un niño llame a la puerta.


¿ serás tú el siguiente?Ja, Ja, Ja Ji, Ji, JiJo, Jo, Jo

Por: Azucena Cirilo Pérez

viernes, 2 de enero de 2009

El viatje de Ruth

Ruth vivia amb son pare en una casa enmig del clar d'un bosc.
Totes les nits, Ruth mirava desitjosa per la finestra esperant que alguna cosa ocurriera. Una nit despres que el pare de Ruth li donara les bona nit, Ruth va mirar per la finestra i a la poca estona se'n va anar al llit i es va adormir.
Eren les 12 exactes de la nit, quan Ruth es va despertar sobresaltada per un soroll. Va mirar per la finestra amb els ulls inclús entretancats i ... res. espera!, si!, algo sí! hi havia un ovni davant de la seua finestra i un estrany personatge es dirigia cap a allí.
Ruth no se'l podia creure!. L'extraterrestre en la seua habitació, li va salutar i va fer un estrany gest com si volguera que la xiqueta ho seguira. Ruth va pensar que tal vegada buscava ajuda i li va seguir fins al platet volador.
L'aparell es va posar en marxa i quan la xiqueta va voler eixir es va trobar en un estrany món amb constel•lacions i aparells mai vistos, per totes les bandes.
Ruth va passar tota la nit allí sense explicar-se res del que li havia passat, però a la poca estona l'extraterrestre la va animar a jugar i passar-se'l bé. Just en el moment que millor se'l passava, el seu rellotge de nina va començar a xiular i a recordar-la que ja era l'hora.
Ja es va ficar en la nau i a l'arribar al clar del bosc, l'aparell es va parar i Ruth va poder baixar del aparell no sense abans despedir-se de l'estrany ser. Va entrar per la finestra del seu quart, es va ficar en el llit i just en eixe moment son pare va entrar per a donar-la els bons dies. Ruth va comptar a son pare el que l'havia succeït i ell ho va prendre com un son de la xiqueta.
Al fer-se major, Ruth va escriure este conte per a compartir-ho amb tots nosaltres.